lunes, 23 de octubre de 2017

CANCIONES

¿Te gusta cantar?

Hola de nuevo amigos. ¿Cómo estáis? El otro día fue el cumpleaños de Liter y nos invitó a una fiesta súper chula. Nos invitó a merendar y después de darle los regalos comenzamos a cantar, fue la mejor fiesta de cumpleaños. 
¿Queréis saber un poco mas sobre las canciones que cantamos con Liter y Tura?



En la actualidad se ha perdido parte de la literatura tradicional, la cual se transmitía básicamente de forma oral. Y es precisamente por esto por lo que no se recuerdan tanto como los cuentos, ya que no se han recogido por escrito.


En concreto, el Cancionero Popular Infantil se ha visto afectado principalmente por la llegada de la televisión. Antiguamente, en el tiempo libre los niños jugaban a juegos con canciones, se contaban cuentos y leyendas… pero todo esto ha cambiado con el paso de los años.

Dentro del Cancionero Popular Infantil se encuentran las canciones escenificadas o canciones infantiles. Son composiciones anónimas que van acompañadas acciones y gestos que se representan en diferentes actividades grupales y lúdicas.

En muchos casos se ha considerado que tiene una función sexista, ya que se distinguen canciones destinadas a juegos masculinos (dola, burro...) y otras a juegos femeninos (comba, columpio…)


Sobre el origen de algunas canciones: El romancero y la infancia

Como todos sabemos mucho de los géneros literarios de trasmisión oral desaparecieron cuando dejaron de tener importancia para contar los acontecimientos históricos de la época. Un buen ejemplo son los cantares de gesta, que desaparecieron tras la reconquista. No obstante, hay otras manifestaciones orales que han conseguido llevar a nuestros días, dando pie a nuevas apariciones. A día de hoy todavía se siguen recitando romances involucrando a niños y mayores.

En algunas canciones escenificadas encontramos partes de los antiguos  romances. Varios autores han realizado un estudio demostrando que en la mayoría de canciones infantiles encontramos romances y se incorporan acontecimientos de realidades más cercanas, creando un romance remasterizado.

Por ejemplo, el “Hilo de oro” es un romance pero que en la actualidad pervive como canción infantil o escenificada. Este romance era conocido ya en el siglo XVI pero en el siglo XVII se representaba como juego y es en el siglo XIX cuando aparecen modificaciones escritas de este romance. Es muy común que en las canciones escenificadas encontremos diálogos que dan rapidez al juego, repeticiones y por lo tanto acotaciones. Además de que los temas de estas canciones suelen conllevar a una elección, por ejemplo, “Hilo de oro” y “La jardinera” 

Algunas de las características de este proceso de adaptación son: la fragmentación, el intercalado del estribillo que ayuda a la memorización y una contaminación de elementos externos a la canción. La deformación en ocasiones genera frases sin sentido no lógica. Por otra parte en ocasiones la contaminación viene originada por un fallo de memoria.


Sobre los contenidos de las canciones escenificadas.

El objetivo esencial ayuda a la aparición de elementos temáticos. Son canciones que acompañan a la ejecución de un juego, donde sobretodo destaca el ritmo. El esquema de comunicación lo establece el propio juego, o bien puede ser un solo ejecutor, o bien todo el grupo puede realizarlo. Predominan las composiciones en el que el texto es solo un sostén rítmico para la ejecución de gestos.

Existen dos grupos de canciones. En el primero encontramos aquellas canciones en la que los temas están en función al juego que acompañan, suelen ser descripciones de la acción que deben hacer los participantes del grupo


En el segundo grupo nos encontramos con las canciones que aporta elementos temáticos más precisos, son las canciones escenificadas, las cuales cuentan una historia con su principio y final plenamente desarrollados. Aunque no se en los niños no se suele quedar la historia, sino que en ellos cala el ritmo de las canciones.

En cuanto a las canciones escenificadas, estas son canciones que acompañan la ejecución de un juego. Para ello se crea un grupo de niños, más o menos numeroso, juega o escenifica con el apoyo textual y rítmico de la canción.


Es conveniente fijar dos grupos distintos de canciones. Por un lado, incluiríamos aquellas canciones en las que los temas están en función del juego al que acompañan. La historia se puede ir construyendo sobre el desarrollo de las acciones consecutivas que el propio juego exige. Por eso encontramos algunas canciones "sinsentidos".

Por otro lado, el segundo grupo de canciones, son aquellas en las que se cuenta una historia con su principio y su final, plenamente desarrollada.


Todas estas canciones no tienen un esquema claro en la organización de los contenidos de estas composiciones. Pero, sí que hay una serie de recursos que afectan a la ordenación de los elementos de cada canción. Existen fórmulas de inicio y final para iniciar y terminar la canción; puede haber diálogos, aunque no son frecuentes.

Aunque en las canciones escenificadas aparecen rasgos característicos de otras composiciones del Cancionero Infantil, el lenguaje de estas canciones está enriquecido por la presencia de un variado sistema metafórico. 


Oralidad y escritura. Hacia un nuevo aprendizaje de la canción escenificada

La pérdida de estas composiciones, provoca que también se pierda su vertiente lúdica. Los niños las memorizan de sus libros de textos, no como juegos sino como textos literarios. 

Algunos estudiosos, se han remontado con este problema del romance tradicional, al momento de la invención de la imprenta. La invención de la misma, es un hecho histórico, ya que ofreció la posibilidad de fijar unos textos, con algunas de sus posibles variantes, que vivían libremente de la tradición oral, pero que con su fijación escrita, entrarían de lleno en el campo de la literatura. Y por ello, han de ser estudiados y tratados como textos literarios con todas sus peculiaridades lingüisticas y estilísticas

Esta fijación, es una labor necesaria y urgente, ya que debido a las presiones a las que está sometida, como consecuencia de los cambios que ocurren en la sociedad y que afectan a todos los órdenes de la vida, pero especialmente a sus medios de comunicación. 

El paso de la oralidad a la escritura de este tipo de composiciones, puede provocar en muchos niños y adultos, el descubrimiento de la mágica que muchas palabras suelen ser portadoras. En muchas ocasiones, lo mismo sucede con el cancionero infantil, cuando se pasa de la identificación automática de una canción con el juego al que acompaña, a la emoción que transmite la historia contenida en la canción. La memoria nos proporciona identidad cuando pasamos de la oralidad a la escritura. Es decir, el texto que en la oralidad era sólo soporte de un juego, al pasar a la escritura necesita desentrañamiento y comprensión. 

Los materiales folclóricos tienen un potencial educativo muy grande. No sólo por lo que pueda tener de aprendizaje activo, sino también en sus relaciones con el contexto, que permitirán a los alumnos interesarse por las costumbres, fiestas y tradiciones de su entorno más cercano. 

Además la programación de actividades escolares usando el folclore infantil, ofrece un amplio abanico de posibilidades didácticas muy interesantes, tanto en el ámbito social como en el literario.



Aquí tenéis algunas canciones del cancionero español, con sus links de Youtube para que podáis cantarlas en casa:










Luis Risquete, Elena García-Moreno, Cristina Mingoarranz y Marta de Miguel

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